Punta del Este: temporada mansa, temporada
brava
Las playas, la noche, los precios, la seguridad,
la renovada onda rural y más, todo para encarar otro verano
en los mejores balnearios uruguayos
Es raro: acá, donde
ahora dos pescadores tienen la playa para ellos solos, en unas
semanas habrá una sombrilla al lado de otra y varios paparazzi
de guardia; en el asfalto de Gorlero, donde los Danger Four podrían
tomarse todo el tiempo del mundo para sacarse una foto como la
de la tapa de Abbey Road, pronto la fila de coches tendrá
problemas para avanzar; en el restaurante donde una pareja comparte
una cazuela de mariscos en ideal intimidad, los clientes en espera
clavarán sus miradas sobre los románticos que pretendan
estirar la sobremesa.
Así transcurren los días de pretemporada
en Punta
del Este. Entre semana, porque los sábados y domingos
ya dan una pista de cómo vendrá el verano turístico,
que en estas arenas uruguayas comienza con el cambio de quincena
de diciembre. Es decir, en pocos días.
No es muy probable que un trabajador turístico
pronostique públicamente una mala temporada, salvo en casos
extremos como el verano de 2002, tan duro para los argentinos
y, en consecuencia, también para la economía del
departamento de Maldonado,
que tiene la costa desde el peaje de Solís hasta el pueblo
de José
Ignacio. Como lo cuenta la gente del sector, Uruguay corrió
entonces a buscar más veraneantes brasileños (el
hotel Conrad, por ejemplo, los lleva en charters) y reforzó
su estrategia para captar viajeros de Estados Unidos y Europa.
No les fue mal, según dicen y según
se pudo ver sobre todo en el último enero. Y por eso ahora
se percibe tanto optimismo en la península y alrededores.
"Cuando dejaron de venir tantos argentinos llegaron más
brasileños y también mexicanos, norteamericanos
y europeos. Este verano se espera que muchos argentinos vuelvan,
así que debería ser una temporada con todo",
explica Homero Martínez, de la activa Secretaría
de Turismo de Maldonado. De hecho, el Ministerio de Turismo nacional
anunció que prevé un 30% más de turistas
con respecto al año último.
El número de visitantes no es lo único
que aumenta. También se registra un incremento de por lo
menos el 20% en los precios de los alquileres. Sin embargo, esto
no parece haber asustado a quienes tenían intenciones de
poner rumbo hacia la península: la situación varía
un poco según a qué operador inmobiliario se le
pregunte, pero todos coinciden en que ya hay mucho reservado (y
alguno asegura que casi no queda nada) especialmente en la punta,
La
Barra y José Ignacio, que está en plena expansión.
Por Daniel Flores
De la Redacción de LA NACION
Hotelería: todas las estrellas
Como en otros rubros, la hotelería esteña
da opciones para distintos presupuestos: de los 30 a los 250 dólares
diarios según las estrellas. Entre los hoteles de nivel
más alto está Mantra, ex Cipriani, en La Barra.
Y en la parada 4 de La Mansa, el Conrad, que celebra sus siete
años con un casino renovado, conciertos de grandes nombres
durante todo el verano y paquetes promocionales. Pasaje aéreo
ida y vuelta Buenos Aires-Punta del Este, transfer del aeropuerto
al hotel, dos noches de alojamiento con vista al mar, desayuno,
acceso libre al spa y entrada ilimitada al casino, 336 dólares,
con salidas domingo, lunes, martes o miércoles. Más
información en la oficina del hotel en Buenos Aires: 4822-1001.
Construcciones y alquileres: descanso con
propiedad
Por la costa uruguaya, de Punta
Ballena (destinoPunta.com -galería
de fotos-) a José Ignacio, se suceden las nuevas
torres, los edificios en obra y los predios con carteles que anuncian
futuros proyectos de algún grupo de inversión. La
más reciente y espectacular irrupción en el perfil
de grandes edificios recortado contra el cielo es la torre Millenium,
con 23 pisos, en la parada 4 de La Mansa, de una firma que para
2007 prepara otra construcción similar, de 26 pisos, en
la parada 16.
El paisaje (y el movido panorama del mercado inmobiliario)
se completa en el tranquilo José Ignacio, que este año
sorprenderá a más de uno con nada menos que cincuenta
casas nuevas (y una oferta gastronómica de casi treinta
restaurantes).
En cuanto a alquileres, la oferta de la región
es tan variada como las playas que se encuentran por La Mansa
y La Brava, que van de tranquilas y familiares a intransitables
(en temporada alta) y marcadoras de tendencias. Lo concreto es,
según las inmobiliarias consultadas tanto en la punta como
en La Barra y José Ignacio, que los precios aumentaron
al menos un 20% con respecto a la temporada anterior. Así,
las posibilidades comienzan con un departamento chico por 2000
dólares por todo enero, hasta casas con pileta por diez
veces esa cifra.
Puerto a la vista, pero lleno
¿Navegar hasta Uruguay y sobrevivir al calor
de enero en el puerto de Punta del Este? Excelente idea, pero
que tendrá que esperar hasta 2006 si no se anticipó
suficientemente. Ya no queda espacio sin reservar para el primer
mes del año y es poco lo que hay para la segunda quincena
de febrero.
El 80% de los 450 lugares es ocupado por veleros
y cruceros argentinos, que pagan 87 pesos diarios por la marina
y 44 al borneo (precios para embarcaciones de doce metros de eslora),
en tanto que la jornada de guardería en tierra cuesta 17
pesos.
El puerto de Punta del Este cuenta con seguridad
propia, marinas iluminadas, servicio de recolección de
residuos, locutorio, duchas, restaurante, además de un
paseo refaccionado en los últimos días. Para más
información, llamar por el 598-42-443787.