La Isla Gorriti, que se extiende en la bahía
a escasos dos kilómetros de la costa, está inevitablemente
asociada a la historia y al paisaje puntaesteño.
Ofrece un pesquero natural, desafío de
hábiles nadadores, y posee dos hermosas playas con paradores
y bosques, a las que se puede llegar en las lanchas que permanentemente
salen del puerto de Punta
del Este: Playa Honda, de aguas mansas, claras arenas y caracoles
y Puerto Jardín, la otra opción, con aguas más
movidas y roquedales.
Los barcos de gran calado que a veces visitan
la bahía de Punta del Este, en su mayoría lujosos
cruceros transoceánicos, fondean en las inmediaciones de
la Isla Gorriti. Además, algunas ballenas, aunque cada
vez en un número más disminuido, se hacen presentes
en las aguas aledañas.
Más allá de su imagen veraniega,
rodeada de sofisticadas embarcaciones y turistas que buscan sus
playas, Gorriti es un lugar de alto interés histórico
y arqueológico. A través de la investigación
arqueológica, construcciones de más de 200 años
van descubriendo sus restos: Baluartes Militares (baterías,
polvorines, cuarteles), Establecimientos Civiles Industriales
(habitaciones, almacenes y hornos de la Real Compañía
Marítima), restos de viviendas correspondientes al siglo
pasado...
La historia documental de la isla se amplía
mediante la recuperación e interpretación de los
restos culturales que permiten dar a conocer nuevos datos respecto
de los diferentes grupos humanos que ocuparon la Isla Gorriti
a lo largo de los años.
A la investigación arqueológica
se le sumarán la recuperación arquitectónica
de las construcciones y su acondicionamiento paisajístico.
La concreción final de un Museo de Sitio permitirá
que el público visitante se introduzca en el mundo de quienes
ocuparon, lucharon y trabajaron en Isla Gorriti a través
de los siglos.
HISTORIA
Desde los albores del siglo XVI, piratas y navegantes de diferentes
tierras arribaron al Río de la Plata y muchos de ellos
desembarcaron en Gorriti.
La isla fue conocida por diferentes nombres a
través del tiempo. En un principio, se la denominó
"Isla de las Palmas", a causa de su vegetación
natural. Luego, pasó a llamarse "Isla de Maldonado"
y recién en 1771 recibió como nombre Gorriti, en
homenaje al Capitán Francisco Gorriti, importante personaje
del siglo XVIII que estuvo preso allí cuando la isla era
una prisión militar.
Durante siglos, la Gorriti fue punto de recalada
de barcos españoles, ingleses, norteamericanos, franceses
y holandeses, por su situación estratégica, justo
a la entrada del Río de la Plata.
Despertó el interés de españoles
y portugueses en su puja por el reparto del nuevo mundo y, en
épocas de la colonia, se construyeron cuatro baterías
que cruzaban fuego con otras dos emplazadas en la costa de Punta
del Este, polvorines y cuarteles, como parte de un basto plan
defensivo.
La Isla Gorriti se transformó, más
adelante, en un importante baluarte económico, además
de militar. En 1789, se instaló una factoría de
la Real Compañía Marítima, cuyos fines eran
el comercio a través de la pesca e industrialización
fundamentalmente de ballena y lobo marino.
Pero la decadencia llegó cuando, en 1806,
los ingleses tomaron Maldonado
arrasando las defensas de Gorriti. En 1843, la isla fue comprada
por los hermanos Lafone, dos ingleses que también adquirieron
por concesión la península de Punta del Este.
Más adelante llegaron los nuevos tiempos
de revolución e independencia donde el estado uruguayo
recuperó sus posesiones, hacia 1880.
Frente a Gorriti tuvo lugar la "Batalla de
Punta del Este", combate entre el acorazado "Graf Spee"
y los navíos ingleses durante la Segunda Guerra Mundial,
cañoneo que terminó con el célebre barco
alemán y dio el triunfo al "Ayax". Este, como
homenaje, dejó su ancla, ahora emplazada en el extremo
de la península.
Actualmente, del pasado, sólo se yerguen
ruinas que poco a poco fueron cubiertas por las dunas.
Cuando visite la península no deje de conocer un lugar
único; lo invitamos a recordar y recorrer los vestigios
de su historia y disfrutar de sus servicios actuales y en especial
de su paisaje.