Quien desee pasar sus vacaciones en un remanso
de paz, junto al mar, pero en contacto directo con la flora y
la fauna regional esteña, nada más aconsejable que
el balneario de Piriápolis, ubicado a 100 kilómetros
de Montevideo, y a sólo 30 de Punta
del Este. Una graciosa bahía encerrada entre boscosos
cerros, formando abierta herradura costera, acompaña el
desarrollo urbanístico de la ciudad playera más
tradicional del país.
En 1930 se engalanó con un señorial
hotel que hoy, remozado y dotado de modernos servicios, luce esplendente;
el Argentino
Hotel y Casino. Ha sido el primero en ofertar turismo de salud,
con piletas de agua termal marina y terapias rumanas para revitalización
y belleza.
Sencillez y cordialidad de pobladores y prestadores
de servicios turísticos son atributos apreciados por el
visitante extranjero.
La belleza paisajística y las diversas
posibilidades de efectuar diferentes paseos y actividades deportivas,
sociales y culturales, atraen personas de la región a Piriápolis,
donde todo el año es temporada gracias a la oferta de salud.
Desde lo alto de sus cerros se tiene una visión plena de
la pequeña ciudad que trepa las laderas y la sensación
de ser dueños de toda la tranquilidad del planeta. Guarda
intactas Piriápolis, algunas de las obras y construcciones
de la belle epoque. El gran y lujoso hotel tuvo una merecida rambla
costanera a su frente, la misma que hoy, prácticamente
in cambiada, constituye el clásico paseo veraniego.
En lo alto de los cerros permanecen monumentos
y miradores instalados por el fundador de esta localidad balnearia.
A pesar de ser estos valores interesantes para el turista no son
sino complementos en esa oferta global de descanso, evasión
del estrés, salud corporal y mental. Las cálidas
arenas y el refrescante mar cumplen otra parte de esa importante
misión en los veranos familiares.
más
de piríapolis